"PADRE, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU"
ORACIÓN
Dulcísimo Jesús, Dios y Hombre verdadero, que después de tantos y tan crueles sufrimientos disteis vuestra preciosísima vida por nuestra salvación, mostrando en esta última palabra a vuestro eterno Padre la sumisión humilde que en toda vuestra vida acreditasteis. Haced Señor, que por vuestros méritos vivamos como verdaderos fieles y obedientes hijos vuestros, para que acertando a cumplir vuestra santísima voluntad, podamos entregar nuestras almas en la hora de nuestra muerte en vuestras benditas y divinas manos y asegurar en ellas felicidades de gloria; donde vives y reinas por
los siglos de los siglos. Amén