Cuarta Palabra

"¡DIOS MÍO, DIOS MÍO! ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?"

ORACIÓN
Oh amado Señor y Redentor Nuestro, a cuyo ardiente amor y deseo de padecer, fue un cruelísimo dolor ver como se acababa ya el tiempo de sufrir mayores tormentos por el bien de nuestras almas, y que no en todas había de lograrse el fruto eficaz de vuestra copiosísima redención. Suplicamos Señor, que por vuestra pasión santísima, hagáis que se logre en nosotros la virtud eficaz de vuestros tormentos, para que alcancemos servirte, y gozarte en la gloria: donde con el Padre y el Espíritu Santo vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén

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